Que te entierren en una lata de Pringles o te caigan dos bombas nucleares encima. Porque la vida da muchas vueltas.

En el año 2008 por expreso deseo, Frederic J. Baur, el creador de las patatas Pringles, fue incinerado tras fallecer y parte de sus cenizas, ya que todas no cabían, fueron depositadas en una lata de Pringles.
Baur había comunicado su “karmica” última voluntad a sus hijos años atrás, en la década de 1980. El día de su funeral, tras discutir y llegar a la conclusión de que no había sido una broma (una pista; Frederic tenía mucho sentido del humor), decidieron seguir sus deseos. Antes de llegar a la ceremonia, pararon en una tienda y volvieron a mantener otra (leer más)

Cuando se estrella un avión, dependiendo de cómo caiga y con qué velocidad, es posible que algunos de los pasajeros estallen como un globo lleno de agua tras el impacto, al ser la composición del cuerpo humano un 70% líquido. Obviamente, el fenómeno es más probable si el aparato estalla en el aire.
Este es un ejemplo del tipo de detalle que se suelen omitir cuando se trata el tema de los siniestros aéreos.
Aun así, es un hecho bien conocido; en los vuelos militares donde se transportan tropas, a los soldados les toman las huellas dactilares de la planta (leer más)

Se ha levantado hoy con la imperiosa necesidad de saber qué hacer si alguien le lanzase a los pies una granada explosiva? Esta es la explicación que dio Dan Rosenthal, un veterano de las dos guerras de Irak, perteneciente a una unidad de reconocimiento.
La situación; le arrojan una granada, que es una bola o cilindro metálico relleno de explosivo. Al de 1 ó 5 segundos va explotar inexorablemente (salvo que falle).
Al estallar, la explosión hará añicos la cubierta metálica arrojando sus restos (metralla) con un radio de alcance de unos 10 metros. Si se incrustan en (leer más)

Japón, tierra de costumbres y rituales ancestrales pero también, creadora de hábitos modernos que a los occidentales nos resultan cuanto menos chocantes.
A veces su lenguaje, su modo de pensar, su filosofía tradicional, empañan lo nuevo originando maneras bizarras.
Una primera muestra es la “tetrafobia” común en toda Asia (fobia al número cuatro). Los japoneses frecuentemente evitan usar el número 4 porque su pronunciación suena similar a la palabra “muerte” en japonés.
El número cuatro se esquiva sobre todo en la comercialización y anuncios de productos. Una casa cuyo portal sea el número 4 podría perder valor inmobiliario.
En China sucede lo (leer más)

La lista de atrocidades cometidas por el ejército imperial japonés durante la Segunda Guerra Mundial, es cuanto menos extensa.
Una de tantas, conocida en cierta medida, es la práctica del canibalismo contra los prisioneros de guerra; soldados japoneses comiéndose a sus cautivos.
El intento de “justificar” tal práctica, nos llevaría a pensar que las tropas niponas recurrieron a la antropofagia al haberse quedado sin raciones, después de que sus líneas de suministro fuesen cortadas a causa del avance aliado durante el conflicto.
Muchos de estos casos se documentaron al finalizar la guerra en el Pacífico, en 1946 durante los llamados “Procesos (leer más)

Una mañana a principios de 1951 durante la Guerra de Corea, el francotirador australiano Ian Robertson tomaba posiciones para abatir soldados norcoreanos en la colina 614. Tal y como reza un proverbio chino; mata a un hombre y aterroriza a miles, su misión era desmoralizar al enemigo y evitar que quisiesen salir de sus trincheras sabiendo que un tirador los estaba cazando.
Antes de la hora de comer, Robertson había abatido a 30 soldados norcoreanos. En sus propias palabras, tan solo otra mañana sangrienta de trabajo.
Se había apostado en un lateral de las líneas australianas. Había disparado unas cuantas balas (leer más)