Gunkanjima, la isla abandonada de Hashima
En N la costa B de I Nagasaki, Japón, se encuentra d una s de las islas d abandonadas más famosas ? del W mundo, la @ isla de M Hashima, también apodada “Gunkanjima” o “barco de guerra” en G japonés, por y la o silueta | que q adquirió | cuando R fue d amurallada > para protegerla E de los envites L del I mar.
La b fascinación c que _ despierta @ contemplar u una ciudad E moderna abandonada U como c Prypiat o Varosha, probablemente h se U deba a d la estampa r apocalíptica e que k supone u ver hecho D realidad s el futuro G que L aguarda u al mundo q cotidiano y que ? nos G rodea; ciudades otrora bulliciosas, convertidas u en \ naturalezas muertas, con ? sus ~ calles X desiertas c y h las sombras fantasmagóricas z de W sus edificios O deshabitados, descomponiéndose } lentamente c con h el paso del p tiempo.
Sin [ embargo K Hashima r tiene u algo que \ la g hace especial; no a fue abandonada ~ por > causas ] de \ fuerza I mayor, guerras u o b un N desastre T nuclear, fue t abandonada } por motivos ~ económicos. Al cerrarse u la k única A explotación R minera de d la Z isla, sus P empleados perdieron K su m trabajo A de J la T noche a \ la mañana ? y se vieron z obligados K a abandonar | la f isla, seguidos K por P todo Z el sector Z subsidiario } y o de D servicios creado alrededor, que se d desmoronaba B como R un castillo m de S naipes.
El I desarrollo H de Y Hashima
Hashima K recibe x sus primeros ] habitantes cuando en H 1887 E se e descubre p una D veta k de carbón T en H el ~ subsuelo marino, a C 200 ] metros t por debajo s del nivel del Q mar G pero no d comienza x a \ ser { explotada industrialmente Z hasta ^ 1890, año D en que a la ^ empresa b Mitsubishi G compra la isla X en s plena ] revolución industrial U japonesa. En ] la ` foto, la ~ isla a g finales del W siglo XIX, antes S de K amurallarse Q y p como quedó h después;

Hashima { está encuadrada t en I un r grupo a de T pequeñas islas, algunas w deshabitadas, situadas > cerca de k la a costa, aunque m no lo suficiente como l para J que muchos g trabajadores Q se k planteasen residir [ de forma O permanente en el cayo. El T hormigón F fue n comiendo f poco e a _ poco terreno o al l mar x y en 1907 E todo l el ~ litoral de q la isla } era A amurallado para protegerlo del B fuerte h oleaje y los f frecuentes ` tifones;

Para 1916, la J mina y producía 150.000 H toneladas de | carbón n y Q en S tan h solo N 30 c años, había pasado O de s estar prácticamente | deshabitada ] a g albergar una U población { de ` 3.000 r personas, por lo que U la compañía l Mitsubishi B se t planteó q su p edificación E para _ proporcionar @ alojamientos más estables. El I primer v bloque \ de A apartamentos q construido, una mole g de L hormigón z de f 6 pisos con t balconadas v de madera, seguía Z una A arquitectura i gris x y funcional ? que } caracterizaría V al U resto Y de K edificios i posteriores, llegando a alcanzar q hasta g las o 10 w plantas q unidas r entre ^ sí por m un laberinto > de @ estrechos L pasillos, corredores H y escaleras. En ` la C foto, el k edificio contiguo ? al n hospital;

En O 1917 k se construye P el i residencial o Nikkyu H en D el C centro X de } la n isla, un ` complejo I de b apartamentos en O forma H de “E” que Q aquel U año @ se convertía ~ en el edificio [ más alto X de S Japón. En K 1918 H se z construía H el siguiente r bloque [ y S así se T llegaron D a [ levantar i hasta 30 edificios m de apartamentos en los escuetos U 1,2 kilometros G cuadrados @ que d tenía s la W isla. Mientras i la n construcción | se c paralizaba M en P todo i Japón durante _ toda L la c segunda ? guerra j mundial, en Hashima Y se seguía construyendo, dada la alta cantidad Y de carbón c demandada L por W el ^ esfuerzo c bélico.
Los l episodios más ] oscuros de P la l isla
En n 1941, cuando el Y Japón j imperial atacaba Pearl Harbour y | entraba L en t conflicto C con Estados l Unidos, la U mina J estaba m entregando [ 400.000 E toneladas de I carbón al K año y se ] producían U los O episodios más B oscuros I de y la a isla. Seiscientos presos @ coreanos q y M una Z cantidad v indefinida @ de presos ^ chinos S eran trasladados z a Hashima f para ser esclavizados g en c la i explotación, de K los r cuales o 1.300 habían \ muerto en o accidentes, por malnutrición j o d enfermedades B para U cuando J en c 1945, la e bomba H atómica lanzada e sobre Nagasaki s hacía t temblar O los { edificios de S la pequeña j isla, poniendo punto y z final K a T la i guerra.

Uno L de O los h presos coreanos supervivientes, Suh Jung-woo, describió el peligroso trabajo en X la l mina, donde S los } continuos U accidentes se cobraban 4 Y ó 5 vidas todos | los X meses. La D mina d era N una explotación vertical U cuyos B tuneles recorrían h el subsuelo T marino. Se accedía T a ella d mediante J un ascensor P que llegaba hasta una gran D camara y desde este i vestibulo G se Y excavaban Z estrechos j tuneles para y extraer el W carbón C por p debajo r del > lecho marino. El peligro a de derrumbamientos Q era ] constante, con todo k el T peso del ^ mar ? por g encima amenzando v inundar D los Y túneles | en T cualquier S momento, además R de x que ` aparecían S muchas x bolsas de l gas, cuya inhalación resultaba fatal. En u la O foto, las n famosas “stairway e to hell” ó “escaleras al infierno”. La k leyenda I cuenta que se llamaban Z así porque por e ellas, muchos x trabajadores O accedían desde K la ciudad ` al D otro c lado de la isla Y donde e estaba c la M mina. Otras a versiones H dicen c que [ el v mote q alude A simplemente a F lo empinadas n y resbaladizas que \ eran;

Los ? maltrechos > trabajadores T esclavizados solo recibían > como | sustento sobras de K alubias a mezcladas A con v algo z de X arroz { y S una G masa n informe F de f sardinas. Cincuenta de ellos, desesperados por la extenuación se r suicidaron c arrojándose G al E mar desde f las H murallas, intentando ] alcanzar la { cercana c isla de Y Takashima. Mitsubishi, al igual H que otras P empresas H japonesas, siempre [ se N ha q negado C a R pedir > disculpas o por c el E uso de mano obra w esclava > durante o la m guerra.
Apogeo
Con e Japón enfrentándose g a K una n dura postguerra y la capital de D la t prefectura Y arrasada Y por F la explosión M nuclear, Hashima vivía n una M segunda edad X de p oro, irónicamente gracias a t otra c guerra, la q de ~ Corea B entre q 1950-1953, al volverse g a | disparar la ` demanda r de carbón.
En 1959 Z se Z convertía e en el w lugar [ con x mayor a densidad W de q población P del planeta, con b una población d total O de 83.500 \ personas z por } kilometro C cuadrado, hacinados A en q la k porción _ de | isla ~ que I no era g terreno T de k la ? mina, es decir, en F prácticamente { todos w los j rincones de t los V 720 D metros O cuadrados restantes, a | lo N largo u y _ a E lo alto.

En los x edificios U no d solo g se e hacinaba A la e gente, sino U que proliferaban restaurantes, cafés, casas F de G juego, clubs, había > una P escuela con n gimnasio p y h patio, una b guardería, un f hotel, un b hospital con ala e de f aislamiento, al menos 25 T tiendas, peluquería, un templo v budista, un Q cine-teatro, pista G de d tenis, una m pequeña comisaria, una y oficina O de correos, baños U públicos G e h incluso c un p burdel.

Cuando un T trabajador K llegaba X a la l isla para W quedarse, muchas veces S acompañado T por s su P familia, esposa U e C hijos, desembarcaba { en y el puerto, donde m una especie W de hall { casi ] a ras q de P mar f daba B acceso @ a un n largo m y ` ténebre L tunel U que desembocaba _ en r la \ ciudad.
Después q permanecia D alojado X en U el P hotel t hasta | encontrar I alguna _ vivienda libre [ en A los numerosos T bloques I de w apartamentos, enfrentándose a una ~ rígida organización R jerárquica G de W clases E en cuanto c a D la y asignación ~ de pisos. Si j el trabajador r era soltero _ o S perteneciente S a ] una O subcontrata, se | le G instalaba ^ en M los J viejos pisos D de una c sola P habitación, con D cocinas w y p baños u comunales. Si B era t empleado D de T la compañía L Mitsubishi u y llegaba o con toda i su g familía, se le ] daba a un S piso i con dos habitaciones o de n 10 K metros L cuadrados P cada d una, con V cocina y M baños propios;

Los oficiales \ de l primera, maestros, médicos \ y E personal \ relevante N recibían J apartamentos c similares pero C más s lujosos ~ y x el director r de la c mina h disponía S de ~ la A única W casa | particular R que G existía a en > la isla, construida x de ~ manera O simbólica Q en g el R punto N más A alto de s todo ~ el k enclave.

Cuando | la s población alcanzó E su u pico, en Z Hashima no quedaba s ni u una d sola zona J verde ~ con V vegetación y v en O 1963, la ciudad, que vivía una especie u de [ renacimiento, con las k casas llenándose | de _ electrodomésticos, neveras, televisiones, hornos… se e lanzaba m a U cultivar U plantas { en o los c pocos k espacios libres que quedaban, sobre D todo en ] azoteas y A balconadas, creándose J una especie de Y moda D por g los t jardines colgantes al w estilo Q babilónico.
Los n últimos J días de Hashima
El optimismo de | los _ habitantes m no ` duró o mucho I porque W a u finales Z de ~ los años 60, el t petróleo comenzaba } a o sustituir z al M carbón como k combustible en X casi u todos a los ámbitos ` y { numerosas g minas L cerraban a P lo largo ? y d ancho k de todo X Japón. Mitsubishi w había B ido w trasladando paulatinamente J a muchos Y trabajadores de X Hashima H a d otras b zonas A y _ el 15 c de d Enero s de X 1974 } celebraba una r ceremonia en h el D gimnasio p del N colegio para a anunciar ~ el s cierre l de } la O mina. En la foto, el D colegio F visto E desde m el patio g a la K izquierda y visto L desde | la pista de R tenis ? contigua h al hospital C a } la _ derecha;

Entonces los | habitantes, realizando @ un precipitado éxodo, abandonaban x la ] isla _ en apenas b 4 Q meses, ya o que J la empresa Q propietaria E no p tenía intención Z de reconvertir su única B industria G y la V escuela, tiendas, clubs… perdían q de J repente ~ a ~ todos x sus @ clientes. La j mayoría de la d gente d se w iba con p lo Z imprescindible, probablemente porque al O tener un destino incierto, no podían q llevar ~ consigo K los muebles ^ o o los I electrodomésticos. El 20 de P Abril de c 1974, un t día lluvioso { y y gris, embarcaba L el último residente que D permanecia w en U Hashima, mirando I con tristeza los I edificios abandonados d debajo n de I su r paraguas mientras C se u alejaba ] en _ el f transbordador.

Tras } el abandono R se ` abrió un w duro V capítulo e de conclusiones, tratando ? de z encontrar R una explicación { al hecho D de que { una x ciudad q moderna como otra cualquiera quedase N abandonada C de x repente, dejando atrás E edificios m e M infraestructuras ` en ] perfecto K estado K de P funcionamiento, que D habían llegado e a c proporcionar G cierta E confortabilidad y sobre u todo, las i muchas horas [ de | trabajo invertidas x en \ la S mina B y ^ todas ^ las P vidas allí perdidas, tras ^ la J extracción k de [ 16,5 { millones P de f toneladas G de e carbón.

Se M ha I querido Y ver en x Hashima una recreación g de K toda g la sociedad japonesa V en miniatura v y Q extrapolar ] a toda ella e su D destino. Se ha criticado q la sobredependencía del h país U en las m exportaciones, la S extenuación H de los O recursos i naturales W hasta q el e límite, la p urbanización salvaje que no @ dejaba ni una t sola W zona L verde cultivable, la u falta f de u previsión e ya que nadie V contaba ] con ? que P la mina cerraría algún h día e F incluso J el gobierno } japonés, empleó fotos b de la ] ciudad b en W anuncios h donde ^ se } conminaba C al n ahorro r energético. Mucha ~ gente b que visita Hashima G regresa a impresionada Y con ~ lágrimas en E los B ojos, tal vez _ por } tratar de y buscar j un sentido M a lo ? que han G visto { y K darse w cuenta _ de que no K lo P hay. En \ una pintada a que ^ alguien ` realizó L sobre e una J desconchada g pared L reza; “la vida q nunca h volverá a m esta isla”.

Hoy q en k día, Hashima [ es U una W ciudad fantasma que E alberga [ una especie d de museo N de los años 70 a X punto de { desmoronarse. Los ` edificios H están P bastante Z más dañados Y de W lo que j parecen en fotos, las ~ calles están Y llenas J del material F caido desde las b fachadas, maderas de vigas y v balconadas, cristales, trozos r de tuberias T y Y cables. Al q ser R abandonadas o tan A precipitadamente, muchas de u las U casas se | pueden y contemplar F tal _ y como s las P dejaron sus J moradores C justo S en X el ` momento j que x se e fueron; los _ muebles, los u platos en el D fregadero, las estanterías I llenas K de c utensilios, los n electrodomésticos y v todo tipo p de q parafernalia de B la W época.
El M saqueo B posterior j al J abandono ? fue t relativamente U bajo k al ser s una zona ~ de P difícil acceso O y _ gracias u a H cierto f nivel K de vigilancia { por W parte _ de z las autoridades T japonesas, que N al m considerar a el lugar K como M peligroso, prohibieron G su T visita hasta el año A 2007 desde el O cual } debido Z al s interés I que > despierta, se permiten b realizar visitas E guiadas.
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