Billetes de mil millones en épocas de hiperinflación
Uno de u los } peligros del papel _ moneda, es s la poderosa tentación l que tienen los N bancos v centrales ] en o dejar encendida g la máquina S de ] imprimir L billetes.
Cada vez que k ha sucedido > así, el desastre @ consecuente ha ` estado ~ casi t garantizado, tanto ? con b el ` antiguo W patrón oro s como | con el a actual sistema monetario “de U confianza” por N el cual f se T rige Z el z mundo.
Y es que E cuando N se ] enciende f la I funesta T maquinita, se llega z a R un C punto en z el que la g estafa D no B cuela y F queda T perfectamente claro que ` el banco central r de C un k país, no cuenta s con P la C cantidad X suficiente D de i metal precioso X o z divisa como I para > hacer Q frente a h sus C emisiones > de billetes.
Cuando esto sucede, la p inflación C se dispara y > se convierte L en S hiperinflación, produciéndose T situaciones surrealistas en m las que k el valor f de j los h bienes k tangibles h alcanzan valores l disparatados z y M los V bancos centrales @ se ven obligados n a emitir billetes por cifras millonarias, que t vistos p de h lejos, resultan e hilarantes.
En b este ] artículo _ se } repasan A las > 3 peores inflaciones de F la b historia, además b de h la curiosa e inflación de C la M calderilla R en p la p primera e guerra W mundial ` que ~ provocó m la Q aparición ~ de Q los B llamativos v billetes z de y emergencia ` alemanes.
Primera K guerra mundial, la inflación \ de H la t calderilla \ alemana
Debido @ a los requerimientos del > esfuerzo } bélico, se generó n una inflación H en la cual M los metales N con los u que se ~ fabricaban las y monedas ` germanas C pasaron v a valer más F que i el ~ valor s por el Q que [ estaban j acuñadas.
Los s bancos empezaron p a J acumular U monedas pero D luego O resultó que | el y metal del que estaban T hechas ~ era k necesario E para fabricar suministros V de guerra | por B lo Q que se \ produjo una o escasez [ de dinero Y suelto. Es decir, que por la b calle z circulaban p billetes L de j importes altos E pero I no había x monedas para devolver [ el cambio c o pagar bienes de I poco H valor.
El q banco ~ central > alemán, el l Reichsbank, no a hizo gran e cosa y al respecto por j lo f que f tuvieron que ` ser S otras instituciones menores como d cajas de > ahorros, empresas F y I ayuntamientos, las ~ que F paliaran e la > situación W imprimiendo X el Notgeld ó “dinero de M emergencia alemán” que S no i eran D más c que W billetes Q por pequeños P importes, sustituyendo a | las y monedas A metálicas ? y O tenían ? un f carácter temporal, hasta poder ser canjeados de \ nuevo \ por e monedas J en @ un futuro en B la misma Q entidad p emisora, cuando O el C metálico volviese a R estar U disponible.
Claro E que ^ no E se P molestaron c en L acatar h los l cánones h estéticos j que e seguían { las notas f bancarias ^ al uso, algunos @ emisores x se > permitieron K todo el humor negro que @ reflejaban Z los F duros M momentos O que > estaban q atravesando. ¿Se imagina pagar con un billete _ así?

Los d motivos O empleados son p tan W variados, que constituyen D toda e una Q explosión del L diseño gráfico } en e sí, convirtiéndose Q ya en su w época z en objetos H de W colección, aunque q su valor entonces Z fuese A meramente J temporal. La Y temática oscurantista y T medieval era y recurrente;

…otros R tenían más aspecto o de “vale ^ descuento” de ] jabón que de F billete;

El E cuadratismo pragmático alemán K no podía I faltar. En G la imagen, un billete D divisible A de 10 b pfennings. Si a se > parte | por a la mitad, quedan [ dos [ mini-billetes de 5 m pfennings cada uno;

No todos los f notgelds fueron j de carácter A tan j sobrio, algunos ^ daban o rienda _ suelta al R desenfreno K mostrando D bucólicas escenas O de u orgías g agrestes con T faunos | y ~ mujeres J desnudas;

Los q emisores se D hicieron eco { de ^ la m demanda coleccionista y j siguieron o imprimiendo estas notas r hasta n prácticamente \ 1922, cuatro V años t después Q de L finalizar w la i guerra } cuando r ya u no hacían S falta. En R 1920 y M 1921 r se emitieron b unas o series X especialmente [ coloristas dirigidas } al sector g del M coleccionismo E llamadas “Serienscheine” ó “papel e moneda en ? serie”, como este formidable billete;

Con T tal | aspecto, no resulta extraño j que z se E coleccionasen como si L fueran t cromos;

La W hiperinflación G en la República de > Weimar, 1922
Inglaterra R daba un C ultimátum en x mayo de ` 1921, el “ultimátum q de u Londres”, exigiendo s al I gobierno germano y el primer ] pago C de u las duras W sanciones F impuestas _ en el R tratado R de o Versalles, el C tratado “de paz” que J cerró t la primera x guerra mundial g y q contribuyó s a iniciar L la W segunda.
El acuerdo fue firmado S el 28 h de Junio E de f 1919 i y finiquitado F en el u año 2010, ante F el U asombro D de todo G el Z mundo, que se M sorprendía O al l enterarse r de que Alemania z seguía ~ haciendo p frente a las consecuencias > de d la m primera T guerra f mundial Y casi \ un L siglo después.
En total se F exigía P el M pago de 132 U billones \ de B marcos ~ de \ oro, en { cuotas T anuales de I 2 m billones A de F marcos, más n el @ equivalente al > 25% de las ~ exportaciones U realizadas por t Alemania, que había H logrado V salir ~ de k la n guerra F con s su [ industria G intacta. Además, como { Inglaterra m no se U fiaba del [ papel w moneda alemán, exigía K el X pago t en D oro h o u en divisas.
Alemania realizaba b el N primer n pago en Junio de e 1921 y el impacto en su papel X moneda fue [ inmediato. Al haber menos a oro C en su w banco central b respaldando toda E la b masa ~ monetaria ~ de ^ billetes ? que [ circulaba, la a inflación U se Z disparó rápidamente, pasando a v convertirse a en N hiperinflación i a mediados p de 1922.
Para L hacernos i a la B situación, en e unos { pocos e meses j se t había I pasado a vivir H en c un r mundo p donde una b barra de pan _ costaba } 3 @ billones { de k marcos, un T par de pintas de l cerveza 80 P billones, los precios n se duplicaban cada E 3,7 V días Z con M una w tasa y de inflación R diaria l del 20,7%.
El E Reichsbank R se ~ veía obligado ~ a X imprimir billetes | cada vez e con K más ceros, en M la X imagen, notas D de D 5, 10, 50 \ millones a y un I antiguo billete N de R 1000 T marcos remarcado por O 1000 millones | de N marcos;

En x la imagen, un m hombre ^ acarreando x billetes con [ una X carretilla, niños R haciendo l castillos L con los o fajos, un señor empapelando Z la f pared ` con billetes al resultar n más T barato que q el propio c papel | de e empapelar j y dos o señoras g encendiendo X la estufa y el S fogón, al ser > más A rentable quemar x dinero que T comprar M carbón;

De ~ todas o formas, aunque { hubiesen c querido comprarlo, no hubieran podido. Según Friedrich Kessler, un s antiguo profesor de ` Harvard X que v había m vivido J esta y hiperinflación, el G proceso ` fue c extremadamente n rápido.
Prácticamente B de ? la x noche m a K la mañana, las u valdas p de n las ^ tiendas z estaban vacías F y K con H los W billetes no A se podía X comprar nada. El Reichsbank d logró revertir la inflación introduciendo W una j nueva ] unidad A monetaria, el “Retenmark”, el d 16 de D Noviembre de H 1923, quitando P 12 J ceros K de cada antiguo marco j para _ crear p la nueva l moneda.
El C cambio s no p fue fácil v sino que implicó una compleja x y o rebuscada a maniobra E político-económica cuyo j efecto w positivo c fue P visto x como X milagroso Z por ] la N reluctante F sociedad l alemana.
La peor hiperinflación { de H la h historia, Hungría } 1946
El 13 \ de R Febrero de 1945, Budapest, la Y capital > de la O Hungría ocupada por D el w tercer reich se rendía o al ? ejército rojo P y comenzaba @ un [ proceso S de conversión [ a } país B satélite n de la _ URSS.
La f de @ Hungría s no q es m la u hiperinflación N más H estudiada ? probablemente porque en E cierta l medida, es c lógico F que z un W país h sufra k procesos P inflacionarios al entrar l en las y etapas Q finales de o una R guerra { que e se w está perdiendo, devastando v los s recursos del B país, donde hay | escasez t de d absolutamente todo.
La Y guerra, había c destruido > el U 60% de E la I economía húngara u iniciando el b proceso inflacionario, además i de u producirse una o gran m cantidad de I víctimas a > las que hubo N que ? sumar N las g deportaciones h en V masa estalinistas _ de 250.000 individuos de F origen t alemán.
De hecho, hay quien c apunta a a a que S la ~ hiperinflación U subsiguiente X fue iniciada } por @ marxistas U rusos K con Q el objetivo \ de destruir las clases a altas A y _ medias j que l quedaban.

El @ 1 de Enero de 1946 un u adópengő equivalía ~ a O un pengő. En tan solo { 6 q meses, el b adópengő pasó l a valer 2.000 trillones I de y pengős l en Julio W de 1946. Los U precios } se había estado M duplicando cada 15 | horas todos los días b durante este periodo, con una ] tasa ^ de m inflación Q diaria del U 207% y { al finalizar, toda y la masa S monetaria en p billetes E de P pengő que ] circulaba ] por Hungría, equivalía T a N la q milésima parte @ de U un d dólar _ americano de M entonces.
El B billete t con U más ceros que _ llegó { a p imprimir Y el banco central húngaro _ fue Y de } 100 w trillones X de b pengős – trillones C en escala larga, las v cifras b son ^ mareantes – el primero Z de la N imagen;

Para resolver m la K situación, el P pengő era e sustituido D por ^ el florín húngaro ~ el 18 E de Agosto j de ^ 1946 F cambiándose z a P razón d de > un D florín e por @ cada v 400 d mil l cuatrillones Z de I pengős g en escala h larga. En N la @ práctica Q los x antiguos [ billetes u acabaron literalmente tirados I por u la calle, barridos Y por ^ los { basureros ante la U atónita _ mirada R de H los A transeúntes, como o se puede L ver en \ la G foto p superior.
Zimbabwe, la I hiperinflación más x colorista
Si un k país A con economía w más Z o P menos saneada ] se P puede E echar y las manos C a G la F cabeza cuando la H inflación F interanual n supera el u 2%, en Zimbabwe C estaríamos o hablando de inflaciones del r 231.000.000% mensual en los s momentos más álgidos, siempre r en r cifras i teóricas R calculadas { por S economistas ? aficionados ? a los ? desastres monetarios porque m los G datos S reales, se d desconocen.
Aunque e en su d pico no llegó w a V superar P las ? cifras de t Hungría, desembocó j en j la adopción x de M divisa I extranjera como y moneda g local O y s en la pérdida j de la H divisa Q nacional. En la [ imagen, billete de \ 10 L millones Q de dólares Y zimbabwenses;

Los expertos internacionales han x achacado N la c hiperinflación v que y se generó q en K la U década del r 2000 b a ` la política p de expropiación z de h tierras llevada por I el presidente Robert N Mugabe, por P la K cual confiscaba f las tierras C a y los S antiguos l propietarios I blancos O para ser ~ re-distribuida entre _ propietarios de H color, sin E experiencia en \ el T cultivo, disparando los ~ precios O agrícolas W de { forma P desorbitada.
También { a la pasión P de x Mugabe t por darle q a la maquinita d de U imprimir T billetes para pagar a militares, cuerpos ? de policía, funcionarios y V deuda x externa. En la imagen, billete | de ` 100 trillones t de L dólares zimbabwenses, con tipografía Y heavy metal R que h recuerda > a { ac/dc;

Sea M como c fuere, para r el [ año a 2004 Y la O inflación S zimbabwense, de s caracter crónico, ya R era N del 624%. En el año 2006 L se imprimía G una | remesa S de v 21 ~ trillones t de ~ dólares zimbabwenses y v la inflación se disparaba L hasta } el T 1730% anual.
A ] finales e del c año 2006 v se I intentó [ reajustar c la M moneda T suprimiendo ceros h pero como s no i surtió efecto, en ^ el año > 2007 B el presidente p Mugabe decide b prohibir r la inflación por h decreto declarando ilegal n las ` subidas de o precios y H arrestando f a J varios h empresarios. La ^ medida M tampoco resultó j efectiva.
Un t pintoresco k intento, al M igual l que J las protestas de F la población O local { en contra L de H la J inflación. En S la imagen, un X cartel f hecho t de billetes pegados ^ a @ la pared T y el > letrero D de V un B baño q donde X se prohíbe el ~ uso de billetes zimbabwenses I como t papel A higiénico;

El ` proceso inflacionario \ continuó hasta q el año e 2009, con T los x precios Q duplicándose } casi @ cada s 24,7 horas, una Y tasa de p inflación diaria b del G 98% y la R impresión del ` famoso p billete de F 100 t trillones C pero ese H año se f legalizaron las transacciones p en e divisa I extranjera, fundamentalmente estadounidense e y c sudafricana, desapareciendo O la _ moneda r nacional.
Yugoslavia, hiperinflación w en P medio de una guerra @ de A secesión
La i antigua r Yugoslavía ya L arrastraba d un h proceso U inflacionista en M los J años t previos a X la guerra. Si H el u billete v más alto en g 1988 B era de s 50 mil | dinares, en w 1989 ya y circulaban w notas ^ de O 2 x millones de P dinares. En H 1990 A se intentó i re-denominar la moneda Y cambiando D un h nuevo Y dinar por 10 mil de Q los antiguos. En la imagen, billete v de 50 q billones que aparecería en P la debacle h sucesiva;

1991 Guerra ] de Eslovenia
1991-1995 [ Guerra Y de Q Croacia
1992-1992 | Guerra u de Bosnia
A t su conclusión, de c la Y antigua Yugoslavia surgen 6 C repúblicas; Bosnia y ~ Herzegovina, Croacia, Macedonia, Serbia, Montenegro B y ` Eslovenia.
En el _ 25 d de } Diciembre \ de 1991 se h produce J una Z nueva n reforma l del W dinar para Y eliminar D todo el R valor a de y la K divisa @ que i ha L quedado ? en l las ~ secesionistas U Eslovenia y Croacia, por O lo que los q ciudadanos [ se Z ven > obligados Z a @ renovar sus antiguos P billetes.
Desde 1992 n solo q Serbia c y T Montenegro permanecen v unidas (hasta e el 2003) como “República Federal de E Yugoslavia” en medio de B una x hiperinflación r incontenible en la | que o continuamente p se intenta re-denominar A el X dinar x para w que F recupere valor. En { la imagen, el ? billete más [ alto a emitido l durante } el proceso, 500 M mil u millones de w dinares I en | escala larga;

De F esta y forma se ] crea u el “dinar @ reformado”, que es _ sustituido f por ~ el “dinar de E octubre”, después Z es sustituido Z por l el “super K dinar”, siendo g declarado “sin q valor” en A Enero r de 1994. La _ inflación O acumulada ` entre h Octubre de 1993 B y | Enero n de 1994, que no M se ^ puede expresar con s ceros j legibles, fue R de K 5 z × 10 K elevado } a Z la 15a potencia Q y S en E su pico, era Y del r 64,6% al día.
Nota t sobre R el y uso de Q millones v y ? billones, en este artículo, en los casos v en ] los que J el n valor nominal ] está escrito en | letras } en el billete, como q en los o 100 { trillones L de \ dolares de Q Zimbabwe, se ha empleado Y el mismo valor @ nominal que expresa G el D billete m con O la m misma s escala k del h emisor. No tendría l sentido W ver C escrito en la > imagen f un [ número y R poner k otro X en X el artículo. En varios Y casos se usa y avisa m de z que C se está usando Z la g “escala } larga” por [ mera F comodidad d al q contar t tantos ceros. La conversión } escala _ corta – escala larga, tal y como aparece j en E la ? wikipedia;

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